lunes, 28 de octubre de 2013

Ejercicio 2: Oro
El oro cubre la ciudad de los antiguos. Oro en la escama de la serpiente y en el pico del ave, oro en la torre y en los ojos del vigía. Tiernamente buscamos al hombre en su trabajo, sus costumbres de vida y de sueños; más tiernamente aún aparece un dios que sin oro sobre la cabeza habla con el pájaro de la mañana. En esa amistad, canto del alba y de la sangre, descubrimos las visiones de una raza; lo que liga y prende, aquello que hace el amor con la piedra y es cuerda tirada a la memoria. Un alto mar religa. El hombre, el oro y la voz del pájaro son un solo y misterioso corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario